Si The Economist lo dice…

Paolo Sosa Villagarcia

Publicado en La Mula el 02/02/13

La ecuación feliz del desarrollo económico igual a desarrollo político no solo es falsa, en el Perú recorren trayectorias diferentes. Esto podría ser, para The Economist, un grave problema.

En un reciente artículo, la revista The Economist llama la atención sobre el círculo virtuoso que vive la economía peruana y sus problemas. Iniciando por una descripción básica del emporio de Gamarra donde resalta el crecimiento de la industria, la revista reclama atención sobre la informalidad y los problemas de infraestructura estatal. Los principales retos que afronta la economía peruana son la política monetaria, el boom inmobiliario, la educación y capacitación del capital humano, y la débil institucionalidad política. Si The Economist lo dice…

El artículo está claramente dirigido a un público fuera de Perú, aquel que no comprende cómo es posible que exista un lugar donde la economía crece, las tasas de desempleo bajan, la inversión es constante y… ¡la gente se mata en conflictos contra este desarrollo! Ni en una película de Hitchcock. Sin embargo también ha causado variadas reacciones entre los peruanos que lo han leído, incluso ha sido rebotado por algunos medios. Es que es The Economist pues, y llama la atención el enfoque que le da; no solo importa el mensaje de fondo, sino también dónde se publica.

Pero rebobinemos, para los peruanos esto no es novedad. Hasta el ex director de Correo debe tener malas noches pensando en esta situación. Si nos remontamos a Matos Mar,Franco o De Soto, podrán decir que era otro ciclo económico más endeble, que hoy el Perú es otro y su transformación se dio en solo dos décadas. Es cierto, hemos logrado consolidar un modelo económico abierto -uno de los más abiertos, según dijo el ministro Castilla a la revista-, sin embargo se arrastra una precariedad en distintos ámbitos de la política que es causa de buena parte de esta paradoja peruana.

Y la imagen de Gamarra no es casual, no hay un mejor ejemplo de esta situación en la que al sancochado del crecimiento de los negocios, el trabajo precario, la inseguridad se mezclan con los límites de la fiscalización y hasta la estación de un modernisimo tren eléctrico que contrasta drasticamente con el paisaje más representativo de la informalidad.

El problema es que para dar pasos concretos en este punto hace falta mucha voluntad política. Consolidar el aparato estatal no es un capricho pro estatista, como pintan algunos, es una necesidad para asegurar un desarrollo sostenido en términos económicos y sociales, más aún si tenemos en cuenta la desarticulación y desprestigio de la política. Tampoco es un contenido vacío eso de “fortalecer el Estado” hay cosas muy concretas que tienen que ver con la corrección de ciertas políticas financieras, las políticas educativas con inversión pertinente en el capital social para fortalecer las capacidades que demanda el mercado laboral, y, aunque no le guste a mucha gente, un mayor control del sistema crediticio. Si hasta The Economist lo dice…

Referencia:

Hold on tight. The biggest threats to Latin America’s economic star are overconfidence and complacency